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El templo se construyó de tal forma que dos veces
al año, cuando el sol naciente aparecía sobre
el horizonte en la orilla del Nilo, sus rayos penetraban
por la puerta, se proyectaban a través de la Gran
Sala Hipóstila de ocho columnas en forma de colosos
del faraón, la segunda sala columnada, el vestibulo
y el santuario, y daban en las cuatro estatuas del nicho
de la parte posterior (imagen), que se iluminaban por completo.
Un espéctaculo digno de ver.
Está dedicado a, empezando
por la izquierda, Ptah, Amón-Rá, Ramsés
II y Re-Heractes (Rá).
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