Las famosas estatuas sentadas de Amenofis III son el primer monumento que pueden admirar los visitantes de la necrópolis tebana. Son los guardianes del lugar. Cada uno de los dos colosos pesa 720 toneladas y mide 16,60 metros de altura.



     El coloso del norte esta relaccionado con una curiosa leyenda,desde que, en el año 27 antes de nuestra era , un terremoto dejó en el monumento una larga grieta. Esto daba lugar a un extraño fenómeno que se producía al alba, cuando la piedra comenzaba a secarse de la humedad de la noche: entonces la estatua generaba un sonido similar al de una cítara. La leyenda vinculó este echo a Memnón, muerto en la guerra de Troya, que reaparecría en Tebas bajo la forma de una estatua que "cantaba" todas las mañanas. Después de la restauración que ordenó hacer el emperador romano Septimio Severo en los primero años del siglo III de nuestra era, la estatua enmudeció para siempre.