TRATADO DE PAZ EGIPCIO-HITITA (1278 a.C.)
El proyecto de tratado, grabado
en lengua acadia sobre una tableta de plata sellada por Hattusil III (sucesor
de Muwatallis en el trono hittita), se mandó a Ramsés
II, en su capital de Pi-Ramsés. El tratado, ligeramente retocado
en Egipto y aprobado por Ramsés, fue devuelto a Hattus (capital
del reino hittita). El ejemplar sellado por Hattusil III, dirigido a Ramsés,
en el que se compromete bajo juramento, fue depositado a los pies del
dios Rá y su
traducción egipcia se grabó en los muros del templo de Amón,
en Karnak, y del Ramesseum; el ejemplar que contenía el juramento
de Ramsés se depositó en hattus a los pies del dios Teshub,
y transcrito en tablas de arcilla se conservó en los archivos reales,
donde fue hallado. He aquí la versión conservada en Egipto:
Preámbulo
El año 21, el 21 día
del primer mes de invierno, bajo la Majestad del rey del Alto y del Bajo
Egipto, Usermaatre Setepenre, hijo de Rá, Ramsés-Meriamón,
favorecido con vida eternamente y para siempre, amado de Amón-Rá,
Harakhti, Ptah al Sur de su Muro y señor de Ankhtaui, Mut, señora de Ishru,
y Khonsu Neferhotep, elevado sobre el trono de Horus viviente, como su
padre Harkhti, eternamente y para siempre.
En ese día, mientras
Su Majestad se hallaba en la ciudad de Pi-Ramsés-Meriamón,
dando alegría a sus padre Amón-Rá, Harakhti, Atón,
señor de los dos países de Heliópolis, Amón de Ramsés-Meriamón,
Path de Ramsés-Meriamón, y Sutekh, el valeroso hijo de Nut,
puesto que le habían concedido una infinidad de fiestas de Seth
y una eternidad de años apasibles, todos los países y todas las
comarcas montañosas postrados eternamente bajo sus sandalias, llegó
el mensajero del rey, el segundo comandante (...) el mensajero del rey
(...) Usermaatre Setepenre, Tartesub y el mensajero de Hatti (...) -sil,
llevando la tableta de plata que el gran jefe de Hatti, Hattusil, hacía
llevar al faraón para pedir la paz a Su Majestad Usermaatre Setepenre,
hijo de Rá, Ramsés-Meriamón, favorecido de vida eternamente
y para siempre, como su padre Rá cada día.
Traducción de la tableta
de plata que el gran jefe de hatti, Hattusil, hizo llevar al faraón
por mano de su mensajero Tartesub y su mensajero Ramés para pedir
la paz a Su Majestad Usermaatre Setepenre, hijo de Rá, Ramsés-Meriamón,
Toro de los soberanos, que establece su frontera donde él quiere
en cualquier país.
Tratado
(Proyecto enviado por Hattusil III)
I. Título.
Tratado que el gran príncipe
de Hatti, Hattusil, el fuerte, hijo de Mursil, gran jefe de Hatti, el
fuerte, hijo de Suppiluliuma, gran jefe de Hatti, el fuerte, ha hecho
sobre una tableta de plata para Usermaatre Setepenre, gran soberano de
Egipto, el fuerte, hijo de Menmare (Sethi I), gran soberano de Egipto,
el fuerte, nieto de Menpehtire (Ramsés I), gran soberano de Egipto,
el fuerte; buen tratado de paz y de fraternidad, dando la paz y la fraternidad
entre nosostros mediante este tratado de Hatti con Egipto para siempre
jamás.
II. Situación anterior.
En el pasado y desde siempre,
la situación del gran soberano de Egipto con el gran príncipe Hatti
era que, gracias a un tratado, el dios había descartado toda hostilidad
entre ellos. Pero en tiempo de Muwattalli, el gran principe de Hatti,
mi hermano, combatió con Ramsés, el gran soberano de Egipto.
He aquí que ha partir de ese día, Hattusil, el gran jefe
de Hatti, ha hecho un tratado para asegurar la situación que Fra
ha creado y que el dios de la tormenta (Sutekh) ha creado para el país
de Egipto con el país de Hatti, de modo que nunca más existan
hostilidades entre ellos.
III. Tratado.
He aquí que Hattusil,
el gran jefe de Hatti, ha hecho por sí mismo un tratado con Usermaatre
Setepenre, el gran soberano de Egipto, a partir de este día, para
que exista una buena paz y una buena fraternidad entre nosotros, para
siempre; y él está en fraternidad conimgo y en paz conmigo
y yo estoy en fraternidad con él y en paz con él, para siempre.
Después que Muwattalli, el gran jefe de
Hatti, mi hermano, partió para su destino, y Hattusil ha ocupado
el lugar de gran jefe de Hatti sobre el torno de su padre, he aquí
que ha quedado en paz con Ramsés, el gran soberano de Egipto, en
paz y en fraternidad, y esto es mejor que la paz y la fraternidad que
existían anteriormente en le país.
He aquí que yo, el gran jefe de Hatti,
estoy en buena paz y en buena fraternidad con Ramsés-Meriamón.
el gran soberano de Egipto. Y los hijos de los hijos del gran jefe de
Hatti estarán en fraternidad y en paz con los hijos de los hijos
de Ramsés-Meriamón, el gran soberano de Egipto, permaneciendo
en nuestra situación de fraternidad y en nuestra situación
de paz. Y el país de Hatti está en paz y fraternidad con
el país de Egipto para siempre, como nosotros; y nunca jamás
existirán hostilidades entre ellos.
IV. Claúsula de no agresión.
El gran jefe del país
de Hatti no entrará jamás en territorio de Egipto para tomar
allí cualquier cosa; y Usermaatre Setepenre no entrará en
el país de Hatti para tomar cualquier cosa allí.
V. Renovación de los tratados anteriores.
Y yo mantendré el tratado
regular que existía en tiempos de Suppiluliuma, el gran jefe de
Hatti, y lo mismo para el tratado regular que existía en tiempos
de Muwattalli, el gran jefe de Hatti, mi hermano, yo los mantendré.
Así pues, Ramsés-Meriamón mantiene la paz hecha entre
nosostros desde este día; y nosotros obraremos conforme a esta
situación regular.
VI. Alianza defensiva.
Si algún otro enemigo
viene al país de Usermaatre Setepenre, el gran soberano de Egipto
, y éste manda decir al gran soberano de Hatti: 'Ven conimgo para
ayudarme contra él', el gran jefe de Hatti vendrá con él;
el gran jefe de Hatti matará a su enemigo. Pero si el gran jefe
de Hatti no tiene deseo de venir [en persona], le mandará sus soldados
y sus carros y matará a su enemigo.
VII. Acción común contra los rebeldes.
Si Ramsés-Meriamón,
el gran soberano de Egipto, se irrita contra sus propios súbditos
y si ellos incluso le hacen alguna ofensa y si él marcha para abatir
a su enemigo, el gran jefe de Hatti obrará con él para destruir
a cualquiera contra los que ellos deban irritarse.
VII. Recíproca de la alianza defensiva.
Si algún otro enemigo
viene contra el gran jefe de Hatti, y él solicita apoyo del gran
soberano de Egipto, Usermaatre Setepenre, entonces éste vendrá
para ayudarle a matar a su enemigo. Pero si no es deseo de Usermaatre
Setepenre venir [personalmente], mandará su infantería y
sus carros y aplastará a su enemigo.
IX. Recíproca acción común contra
los rebeldes.
Si los [pueblos] sometidos al
gran jefe de Hatti se rebelan contra él, Ramsés-Meriamón,
el gran soberano de Egipto (...) enviará sus soldados y sus carros
y los destruirán a todos (...).
X. Garantía que se da en cuanto a la sucesión
real.
(...)
XI. Extradición de refugiados políticos
de Egipto.
Si un grande huye del país
de Egipto y viene al país del gran jefe de Hatti, o si es una ciudad
o un distrito que pertenezca a los territorios de Ramsés-Meriamón,
el gran soberano de Egipto, que viene al gran jefe de Hatti, el gran jefe
ed Hatti no lo recibirá. El gran jefe de Hatti lo mandará
conducir a Ramsés-Meriamón, el gran soberano de Egipto.
XII. Extradición de los egipcios fugitivos.
Si es un hombre o dos hombres
desconocidos que huyen y vienen al país de Hatti para ser servidores
de otro, no se les dejará en el país de Hatti; se les mandará
a Ramsés-Meriamón, gran soberano de Egipto.
XIII. Extradición de refugiados políticos
de Hatti.
Si un grande huye del país
de Hatti y viene al país de Usermeaatre Setepenre, el gran soberano
de Egipto, o si es una ciudad o una región cualquiera que pertenezca
al país de Hatti, la que viene a Ramsés-Meriamón,
el gran soberano de Egipto, Ramsés-Meriamón no lo recibirá
y lo hará conducir al gran jefe de Hatti. No se le dejará
establecer [en Egipto].
XIV. Extradición de los hittitas fugitivos.
Si es un hombre o dos, desconocidos,
que huyen y vienen al país de Egipto para ser súbditos de
otros, no los establecerá, sino que los mandará devolver
al gran jefe de Hatti.
XV. Los dioses hittitas y egipcios testigos del tratado.
Para todos estos términos
del tratado hecho por el gran jefe de Hatti con Ramsés-Meriamón,
el gran soberano de Egipto, escritos sobre esta tableta de plata; para
estas palabras son testigos conmigo mil dioses masculinos y femeninos
del país de Hatti y mil dioses masculinos y femeninos del país
de Egipto. El Sol, señor del Cielo, el Sol de la ciudad de Arinna; el
dios de la tormenta, el señor del cielo; el dios de la tormenta de Hatti;
el dios de la tormenta de la ciudad de Zippalanda; el dios de la tormenta
de la ciudad de Betiyarik; el dios de la tormenta de la ciudad de Hissashapa;
el dios de la tormenta de la ciudad de Sarissa; el dios de la tormenta
de la ciudad de Alepo; el dios de la tormenta de la ciudad de Lihzin;
el dios de la tormenta de la ciudad de (...); el dios de la tormenta de
(...); el dios de la tormenta de (...); el dios de la tormenta de (...);
Isthar, del país de Hatti; el dios de Zitariya; el dios Karzi;
el dios de Hapantariya; la diosa de la ciudad de Karahna; la diosa ed
Tiro; la diosa de (...); el dios de (...); el dios de (...); la reina
del cielo; los dioses dueños del juramento; las diosas señoras de la tierra,
la dueña del juramento, Ischara; la señora de (...) los montes y ríos
del país de Hatti; los dioses del país de Kiswadna; Amón,
Fra, Sutekh; los dioses varones y hembras, los montes y ríos del
país de Egipto; el cielo, la tierra, el gran mar, los vientos y
las nubes.
XVI. Claúsula conminatoria contra quien no observe
lo tratado.
Quien no observe todas estas
palabras escritas sobre esta tableta de plata del país de Hatti
y del país de Egipto, que los mil dioses sel país de Hatti
y los mil dioses del país de Egipto destruyan su casa, su país
y sus servidores. Por el contrario, para quien observe las cláusulas
escritas sobre esta plancha de plata, sea hittita o egipcio, y al que
no las descuide, que los mil dioses del país de Hatti y los mil
dioses del país de Egipto le den buena salud y hagan que viva él,
su casa, su país y sus servidores.
XVII. Amnistía para los egipcios expatriados.
Si un hombre huye de Egipto,
o dos o tres, y vienen al gran jefe de Hatti, el gran jefe de Hatti los
cogerá y los mandrá de nuevo a Usermaatre Setenre, el gran
soberano de Egipto. Pero que al hombre que será devuelto a Ramsés-Meriamón,
el gran soberano de Egipto, no les sea reprochada su falta, que no sean
destruidas sus casas, sus mujeres, ni sus hijos, que no sea muerto ni
herido en sus ojos, en sus orejas en su boca, en sus piernas y no se haga
acusación alguna contra él.
XVIII. Amnistía para los expatriados hittitas.
De igual forma, si un hombre
huye del país de Hatti, o dos, o tres, y vienen Usermaatre Setepenre,
al gran soberano de Egipto, éste los cojerá y los devolverá
al gran jefe de Hatti. Pero el gran jefe de Hatti no les reprochará
su falta; no serán destruidas su casa, sus mujeres, ni sus hijos;
no se le matará ni se le mutilará en sus ojos, orejas, boca
o piernas; no se le hará acusación alguna.
(...): Parte del texto que no se conserva
en la actualidad.
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