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     El reinado de Tutmosis IV (1401-1391 a.C) fue corto, aunque supuso una época de paz para Egipto. Su padre, Amenhotep II, le había asociado al trono, a pesar de no ser el primogénito. Sus dos hermanos mayores fallecieron antes que él. A pesar de todo según una leyenda, Tutmosis IV debía el trono a la Esfinge de Guiza. Un día, mientras cazaba, se sentó a la sombra de la Esfinge, que en esa época estaba cubierta por la arena. Y allí tuvo un sueño en el que la Esfinge le habló:

'Yo te daré la realeza sobre la tierra a la cabeza de los vivientes; llevarás la corona Blanca y Roja sobre el trono de Gueb, príncipe de los dioses (...) He aquí que, ahora, la arena del desierto me atormenta, la arena por encima de la cual YO estaba en otro tiempo. Ocúpate de mí, a fin de que puedas cumplir todo lo que yo te deseo. Yo sé que tu eres mi hijo y mi protector'.

     Tutmosis IV hizó quitar la arena y restaurar la Esfinge. Y entre sus patas mandó eregir una estela donde narraba el sueño que había tenido anteriormente. A cambio, la Esfinge le convirtió en el faraón Tutmosis IV. Para reforzar la alianza con Mitanni se convino un matrimonio con Mutemuya, una hija de Artama I, cuando Tutmosis aún era principe. De esta unión nació el que sería su heredero, Amenhotep III. Tutmosis IV murió joven y fue enterrado en el Valle de los Reyes.


Su nombre de nacimiento era:
Tutmosis

Coronado como:
Menkheprure Tutmosis (1401-1391 a.C.)

 

Entre las patas delanteras de la Esfinge de Guiza se erigió una estela de 3,60 metros de altura donde se narra el sueño de Tutmosis IV.

 

Su momia fue robada y llevada a la tumba de Amenhotep II. Su momia tenía agujeros en las orejas y sus uñas tenían hecha la manicura.




 

EL FARAÓN Y LA REINA MADRE

     Hijo de la reina Tio, fue un rey pacífico. Se conocen los nombres de varios funcionarios suyos gracias a sus tumbas. Pero quien desempeñó un papel importante en la política fue su madre, la reina Tio. En algunas esculturas del templo de Karnak aparecen esculpidos Tutmosis IV y su madre. En esta doble escultura de granito se puede observar al faraón Tutmosis IV y a su madre, Tio, sentados juntos en un trono. Tutmosis IV sujeta con una mano el Ank, el signo de la vida. Con la otra mano abraza a su madre.

 






   
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