Viajeros del tiempo

 

Mohamed Mahmoud Amin
Vista de la Piramide de Keops (Guiza)

      La nave puso rumbo al Africa y viajamos en el tiempo, miles de años hacia el pasado, a la tierra de los faraones, al maravilloso y mágico Egipto. El sueño comienza en El Cairo, al salir del aeropuerto se respira otro olor y se escuchan otros ruídos, muy diferentes a los nuestros. Cruzando el Nilo, corazón de Egipto, ya estamos en Giza, muy cerca del único lugar en el mundo en donde el tiempo tiene temor a la eternidad de las pirámides de Keops, Kefrén y Micerinos y a su custodia sagrada, la enigmática y bella Esfinge, con sus toneladas de piedras, de arena y de años. El pueblo egipcio sabe que necesita del turista para sobrevivir, pero cuando uno llega a conocerlos un poco comprende que son muy sinceros y amables desde el corazón, aunque no entiendan del todo a nuestra civilización.

      El tiempo nos lleva hacia el sur, ahora estamos en Luxor, recorriendo los templos sagrados de faraones y reinas del Imperio Nuevo, imponentes columnas, obeliscos, esfinges, luces, sonidos, colores, todo muy cerca de la orilla este del Nilo. Del otro lado, se recorta la silueta montañosa del Valle de los Reyes, entre palmeras y arena, se refleja sobre las aguas del río, estamos en el valle del oeste, con sus montañas llenas de secretos, tumbas asombrosas, el arte egipcio en todo su esplendor, siempre iluminados por el dios Ra, allí habitan los faraones, sus reinas y sus creencias religiosas. Muy cerca del valle, la grandeza imponente del templo de la reina Hatchepsut en Deir El Bahari, labrado en la misma montaña, proyectado en persona junto a su arquitecto y pensando que en los tiempos venideros, los hombres se maravillarían al contemplar sus monumentos y que ella sería recordada como la hija de Amón, que fue rey de Egipto, " La Faraona de Tebas".

Mohamed Mahmoud Amin
Fiesta de disfraces a bordo del Crucero

      Los días pasan lentamente, seguimos viajando hacia el sur, cruzamos el desierto y nos encontramos con Abu Simbel, un pueblo pequeño con dos templos enormes rodeados por las aguas del Lago Naser, un hermoso lugar de leyendas y los templos de Ramsés II y la reina Nefertari, cortados en miles de pedazos y trasladados por la UNESCO a su lugar actual, para salvarlos de las aguas, allí se ven a los cuatro colosos del faraón sentados. Nuestro viaje sigue ahora por las aguas del Nilo, con un gran baile a bordo, en donde fuí faraón por una noche, el sueño se completa al regresar a El Cairo y recorrer mezquitas y el museo arqueológico, donde la sala de Tutankhamón se lleva toda la gloria. La máquina del tiempo nos traslada ahora por el Canal de Suez, el desierto del Sinaí y nuestro próximo destino, la ciudad de Jerusalén. Mis queridos amigos, espero les haya gustado compartir en muy pocas líneas, uno de los mejores viajes que pude concretar.

Saludos y hasta pronto.

Guillermo Latorre (Argentina )